Cada red social tiene un lenguaje y un público predominante. Instagram, por ejemplo, es ideal para proyectos visuales como artes plásticas, fotografía o escenografía, donde la imagen es el eje central. TikTok, en cambio, favorece la narración rápida y creativa, perfecta para mostrar ensayos, fragmentos de espectáculos o curiosidades culturales.
Facebook continúa siendo útil para comunidades locales y para la difusión de eventos, ya que su sistema de calendarios y grupos facilita la organización y asistencia. LinkedIn puede ser clave si el proyecto busca vincularse con instituciones culturales, patrocinios o agentes profesionales.
En lugar de estar en todas, lo mejor es enfocarse en una o dos plataformas donde la audiencia esté más activa y donde el contenido del proyecto pueda expresarse con naturalidad. La coherencia y la constancia valen más que la dispersión.